Llamame si me necesitas (msn) elojove_enestadosalvaje ((arroba)) yahoo.com.ar
[LEGAL] Todas las obras exhibidas aquí pertenecen a sus respectivos autores. Queda permitida la reproducción del contenido de esta publicación por cualquier medio, citando fuente y autor.
Poor Little Lamb
Rencores de Provincia / Carlos Bernatek Adriana Hidalgo Editora colección la lengua/novela 2008
Poor little lamb watch your shoulder Coyote's waiting out there Nobody will get any older If we don't find a way out of here
Tom Waits
Carlos Bernatek es un escritor invisible y en eso quizás radica una de sus mayores virtudes. Junto con Chernov forma parte de una camada que quizás no responda generacionalmente a un grupo, pero le responde a lo único que interesa: la literatura.
Rencores de Provincia en sus primeras lineas aparenta ser un libro inofensivo, con gente que sin duda lo es. ¿Qué influencia puede tener un hombre de más de cuarenta, corredor de libros, que no conoce el mundo, que no sabe de otras cosas más que de las cosas comunes? ¿Qué importancia puede tener una mujer de 25 años que no tiene sexo y como única interlocutora tiene a la madre? Es gente común que no esta llamada a cambiar la dirección del mundo y desde los que creen que si, gente alienada, gente aburrida, gente que no logro nada. En resumen: restos que no importan pero sostiene la vida de los que creen que son imprescindibles. Sobre estas bases, y las costumbres de estas vidas, Bernatek construye relatos de provincia en pequeños capítulos que van dando voz a los protagonistas: Poli y Selva, que en primera persona van a ir narrando el estallido de unos días de verano.
Poli es grande y tiene una mujer joven, su mujer en las palabras de Bernatek lleva a la imaginación de una yegua. La descripción de sus piernas cuando sale a correr, la cola de caballo imaginaria que corona la cabeza. Poli esta metido en su propio discurso de siesta de pueblo y de constante domingo, que es nada más y nada menos que el cumulo de una palabra mucho más elegante: neurosis. Y ahí esta, pensando y calibrando en silencio su propio discurso interno hasta que lo real se confirma: a tu mujer se la coge otro y de ahí en más la sucesión de no sentido, pero al mismo tiempo tan lógica y real, de la vida de Poli, va a llevarlo con sus libros invendibles a otro pueblo en donde la casualidad vuelve a confirmar que solo es destino.
Selva no tiene sexo y no planea tenerlo. Es palabras de una amiga lo que tienen son telarañas. Y conversaciones con su madre. Y múltiples trabajos circunstanciales en donde todo el tiempo esta reemplazando a otras mujeres. Nunca viene en primer lugar. Su ropa es discreta, sus maneras son discretas, todo es justo, todo es medido. Selva es la cajera del supermercado y también es la chica que te atiende en los locales de ropa más decadentes de tu zona. Su unico sueño, quizás su unico deseo, es ver el mar.
Los personajes de Carlos Bernatek viven en la superficie del anonimato pero tienen grandes historias que contar, que quizás ellos nunca puedan escribir, pero si narrar, dejar impresas y que otros den forma. No se, no puedo afirmar que los personajes de Rencores de Provincia son reales, existen y sus nombres fueron cambiado por discreción. No puedo afirmarlo y tampoco me importa, porque si existen. Lo se. No puedo señalarlos, no puedo recordar una anécdota precisa que diga Selva en realidad es. No puedo y tampoco importa, porque bajo la prosa de Bernatek, Poli y Selva y la larga caravana de desposeídos, y no tanto, que los siguen a la carpa del gran circo evangelista; son reales, son tangibles, son para la literatura: históricos.
Quizás la brutalidad de la vida común no sea atractiva en el panorama de la literatura actual que busca construir a partir de los barrios o de las décadas o cuando no: de las temáticas; liturgias que son un carnaval de muertos en procesión a enterrar sus propios libros. Quizás tampoco sea interesante que esta gente, los polis y las selvas del mundo, se confiesen. Quizás detrás de todas esas personas, un montón de gente, no se encuentre más que el deseo que nos inculcan a todos desde la noción de lo que es y no es ser exitoso, lo que es y no es ser relevante, lo que es y no es valer. Quizás todos los Poli en su individualidad estén llamados a jamás ser invitados al cocktail de turno y Selva nunca salga con el chico más codiciado de la tribuna. Todas esas cosas son posibles y son descarnadamente ciertas. No hace falta caer en la bajeza de que solo el indigente carece de voz, de voto y de visibilidad, que solo el pobre es el que no es visible. Esa es una mentira y fabricada por los de arriba que creen que ser alguien es ser visible o peor; ser reconocido. Quizás ser alguien es tan solo dejar marcas en el tiempo, tal vez exagero, pero Rencores de Provincia se inscribe para perdurar en el tiempo junto con Poli, Selva y el séquito de desangelados a los que contiene y eso de alguna manera es el germen de la justicia poética.
<< Home