How to be Alone / Alone with Everybody
Hoy volví a la casa de mis padres. Digamos, fui a buscar toallas y cosas así. Cada vez que vuelvo me quiero ir, inmediatamente. La fiesta conocida como ¨no hay como la casa de los padres¨ siempre fue celebrada sin la necesidad de mi participación. Digamoslo así: odio la casa de mis padres como odio a un ex novio: te quiero pero no te soporto.
Durante la hora y media que estuve en el living, una hora entera fue la que estuvo mi padre en el baño. ¿Haciendo qué?. No se. O si se pero no voy a decirlo. No por pudor. Pero un hombre es un hombre hasta en el cotidiano de sus imposibilidades. Pudor no. Discreción. Clase media. ¿Para que pagamos una enfermero?. Bien.
Subí a mi habitación que solo contiene la cama que deje, porque en fin, me compre otra. La cama que deje es un somier de una plaza y media. Al ver la cama hecha y todo limpio y ordenado y el olor a pino venir del baño, la terraza recién baldeada y las plantas frescas, la ventana principal abierta, la pared de ladrillos sin rastros; recordé el esfuerzo que hacia todos los sábados cuando no dormía sola. Cambiar las sabanas, dejar el baño limpio, los libros en orden, los discos en orden. Acumule muchas cosas en el transcurso de los últimos años en mi habitación por la simple razón de que eso me evitaba bajar y convivir, bajar y ver, bajar y participar, bajar y ser parte. Así que los libros mas queridos se acumularon, la computadora jamás volvió a bajar, en una época de muchos sábados a la noche en casa la instalación del cable se hizo presente, deje el baño grande del primer piso, por la ducha chica de mi habitación y en las noches de verano miraba el cielo fumando en la terraza.
Un día, un sábado a la noche, día y noche en la cual era tan feliz que tenía miedo, en realidad pavor, porque en fin, hacia ya bastante que no lo era, pero lo venia disimulando bastante bien, alguien me pregunto ¿Por qué tenes todo tirado?.
Una apreciación así, cuando las pilas de libros en el piso son una necesidad básica, cuando todos los discos desde ahora habitan para que los escuchemos juntos, cuando el baño esta lleno de cosas porque soy maniática, en fin; porque vivo así, así vivo yo y este es mi orden y en este orden encuentro mis cosas y no pierdo nada.
Una pregunta así, que te duele como la mierda, es el umbral de algo que evidentemente no va para ningún lado.
Ven. Uno empieza hablando de una trivialidad (¨fui a la casa de mis padres¨) y termina pretendiendo hablar de la condición humana.
Todo lo que comienza con esperanza termina mordiendo el polvo.

Escrito por
Helena el octubre 31, 2006
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