Real Visceralista
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Literatura + Enfermedad = Enfermedad

(Obviamente me atrevo a todo)

Enfermedad y Sci-Fi

La mujer salida de la mente febril de William Gibson me revisa la mochila cada tarde y cada tarde la misma respuesta ¨Esta bien, pasa¨. Tiene un uniforme que en las fantasías de un hombre afiebrado podría llegar a ser atractivo, en la mia, que esta afiebrada pero por otros motivos, puede llegar a remitir una criatura rota, un mal holograma, una mala pasada para un vaquero de la red.

Enfermedad y Mala Arquitectura

En algún momento, que evidentemente yo me perdí, las clínicas privadas nos convencieron a todos de que en realidad lo que cuenta es que no parezcan clínicas sino hoteles. Los detalles de la modernidad desbordan a cada paso, desde las escaleras y las estúpidas esculturas, hasta los sillones blancos con mesas de vidrio con centros de flores, calas blancas siempre, que simétricamente se alinean a la derecha y a la izquierda.
El edificio de veinte pisos tiene una escala de grises en donde el que mas se destaca es el gris metalizado de los ascensores que siempre parecen recién pulidos.
Mi madre para explicar el fenómeno de la luz que se prendía al abrir la heladera, había inventado que un enano vivía en la misma y nos hacia el favor de otorgarnos visibilidad cada vez que buscábamos algo.
Yo creo que dicho enano se alberga ahora en dichos ascensores y pule cual loco fobico por la suciedad, las paredes del mismo.
Donde se oculta no lo se, pero esta sobre nuestras cabezas. Eso si lo se.

Enfermedad y Juegos de Ingenio

Observo detenidamente la cuenca vacia del ojo, mirando un lugar hacia donde otros ya miraron y pienso que debería de rodearse de amigos como el. En fila todos mirando hacia ese lugar que nos es desconocido, pero solo momentáneamente, ya que hagamos lo que hagamos, llegaremos allí. En mi caso espero sea por propia voluntad.
Paso la mano delante de los dos ojos. Le muestro dos dedos y pregunto ¨¿Cuantos dedos ves¨?. No hay señal. Levanto un brazo y cae exactamente en el mismo lugar. Observo los hematomas del suero. Pienso que en algún lado vi una remera de un violeta similar y que podría comprarmela y así haríamos juego.

Enfermedad y Poesía

Dicen que a las plantas hay que hablarles así que aquí vamos:

Un buen día partimos, la cabeza incendiada,
Repleto el corazón de rabia y amargura,
Para continuar, tal las olas, meciendo
Nuestro infinito sobre lo finito del mar:
Felices de dejar la patria infame, unos;
El horror de sus cunas, otros más; no faltando,
Astrólogos ahogados en miradas bellísimas
De una Circe tiránica, letal y perfumada.
Para no ser cambiados en bestias, se emborrachan
De cielos abrasados, de espacio y resplandor,
El hielo que les muerde, los soles que les queman,
La marca de los besos borran con lentitud.
Pero los verdaderos viajeros sólo parten
Por partir; corazones a globos semejantes
A su fatalidad jamás ellos esquivan
Y gritan “¡Adelante!” sin saber bien por qué

Enfermedad y llamas telefónicas

Hace no muchas noches mas bien tarde, después de clase, hecha como quien dice un estropajo, con mi madre durmiendo un piso mas abajo, y mi gata investigando la cortina del baño, con la música demasiado alta para la 1 de la mañana, malgastando agua, entre una canción y otra percibo el ring del teléfono y a pesar de que hace días que simplemente dejo que suene y dejen mensaje, si es que quieren hacerlo, de alguna manera algo se activo y salí corriendo llevandome por delante todo, casi todo, mojando al animal, mojando la habitación, siendo torpe a conciencia, y a pesar de que los metros que me separan del aparato no son muchos, no llegue, no llegue, porque me cortaron o llegue, pero me cortaron lo mismo.
No mucho mas tarde cuando yo tuve que hacer lo mismo, no cortar sino llamar, me encontre ensayando la prueba y error frente a un contestador y cuando finalmente logro decir algo, un estupidez que creo ni pensaba, recuerdo haberlo dicho de manera tan poco audible que la otra persona al llegar a su casa, o durante el hecho ya que podría tener las mismas costumbres que yo, no habrá entendido absolutamente nada y habrá pensado que solo debería ser un trastorno en el tiempo y espacio de la normalidad.

Enfermedad y cámaras fotográficas

En el pasillo sentada en el piso pienso que si de todas maneras he fotografiado represiones y gente sangrando y asustada, no debería de tener pruritos de fotografiar gente enferma que sobrevive entre cables, en lo que yo llamo incubadoras gigantes.
De todas maneras hasta ahora no lo he hecho, mas que nada porque le temo a las enfermeras y a las madres que lloran a sus hijos abrazadas al cardiólogo de turno.

Enfermedad y Enfermedad

Ante la perspectiva de que alguien se va a mantener enfermo por una larga temporada decido que yo también debo enfermarme aunque sea momentáneamente. Así es como que el sábado a la mañana comenzó todo, el dolor en la espalda, el escalofrío, el calor. Trepo a la noche con una linea de fiebre y se desato con un torrente de mucosidad. Se declaro una infección y finalmente fui premiada con mi caja de Eritromicina 500.

Enfermedad y Roberto Bolaño

Politicamente no es correcto decirlo pero he sufrido mas sus devenires, agonías, amagues, esperanzas fortuitas y despedida. Porque noche a noche en mi mesa de luz descansa a mi lado una pila de libros que llevan su nombre y me hacen creer que la discusión estúpida acerca de la patria no tiene ni razón de ser, ya que la patria es el lugar en donde se encuentra la pertenencia y los nombres de las personas que se aman; que las discusiones sobre si la literatura de derecha es mas fuerte y numerosa que la de izquierda, planteo que solo hace que la literatura sea tomada como un bien de cambio capitalista en donde ser mas y robar por afano es sinónimo de ser mas fuerte y poderoso cuando aunque se empecinen en decir que es cierto NO LO ES, es un capricho de aquellos que politicamente no se hacen cargo de lo que escriben. Porque al fin y al cabo lo que vemos en la literatura que deja una persona es el reflejo de aquel escritor que construyo, el famoso álter ego, no solo sino en compañía de todos aquellos que lo rodearon así que la respuesta no es tan difícil: rodeate de miserables y lo seras tu también. Es por eso que entonces lo que tiene que hacer el escritor es vivir y ser aventurero y revolucionario, creer en la poesía como arma y en la fraternidad como cambio, y en el fondo de mi Corazón los anhelo a todos anarquistas, porque como dijo el santo patrono de los real-visceralistas, lo que realmente importa a la hora de escribir es la valentia.

estrella

Escrito por Helena el octubre 19, 2005
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